Entrevista a Mestre Chicote

De Minas Gerais hacia el mundo, la Capoeira ha llevado a Mestre Chicote a infinidad de países. Hace más de 10 años llegó a París e hizo de la ciudad de la luz su ciudad de residencia.

En esta entrevista le podréis conocer un poco mejor pero, por supuesto, también le podéis ir a visitar si estáis dando una vuelta por Europa.

Nos gustaría saber cuándo y cómo empezaste a entrenar Capoeira.

Resumiendo un poco la historia, empecé en 1984 en Couvelo, la ciudad de Minas Gerias donde nací, con Mestre Matias que era alumno de Mestre Marreta del grupo Berimbau de Ouro.

¿Cómo y cuándo llegaste al grupo Cordao de Ouro?

CDO llegó de la necesidad de crecimiento. En esa época ya no era de Berimbau de Ouro, me había trasladado a Patos de Minas y ya tenía un trabajo propio. El trabajo estaba creciendo y sentí la necesidad de cambiar, crecer, progresar, la necesidad de algo nuevo que me ayudara a crecer a mi y a mis alumnos.

Fui a un evento en Couvelo y allí encontré a Pantera, a Fuinha, a Cisco y a Chico. 

Ellos fueron los 4 que conocí y me inspiraron para entrar en el grupo, que en ese momentos era Raizes Cordão de Ouro. En ellos ví el próximo paso que estaba buscando. Hablé con ellos y estuvieron de acuerdo en venir a mi ciudad para conocer mi trabajo. Vieron, vieron mi trabajo y nos convertimos en amigos, de hecho, hoy en día seguimos siendo amigos.

Entré en CDO, bueno, en Raizes Cordão de Ouro de Mestre Zé Paulo, gracias a ellos.

Hay mucha gente que empieza en un grupo y más adelante acaba cambiando. ¿Qué piensas de este tema? ¿Crees que es difícil la adaptación de un grupo a otro?

Es difícil hablar de lo que pienso, hablo por mi experiencia. Creo que si no estás satisfecho en tu vida, la mayoría de los cambios vienen por falta de apoyo o un abuso. Hay muchos capoeiristas que se creen superiores a todo y, cuando sus alumnos empiezan a crecer, no quieren formar parte de algo que les esclavice, ¿no?

Creo que todos buscamos la igualdad. Independientemente de qué tipo sea, así que como la gente dice mucho que la capoeira es un arte de vida, hay mucho de la capoeira que se refleja en nuestras vidas y viceversa.

Es la busca de la igualdad.

Quando llegas a un punto en el que te sientes oprimido o con falta de apoyo, es cuando buscas. Tenemos que buscar siempre el apoyo allí donde estemos pero si no lo encuentras, es hora de cambiar.

Todos somos libres.

¿Quién es tu Mestre?

Hoy mi mestre es Mestre Suassuna.

¿Siempre lo ha sido?

No, no lo ha sido siempre. Como empecé con Mestre Matias, él fue mi primer mestre en la capoeira y le tengo mucho respeto. Él me enseñó muchísimas cosas de la vida. No tanto de capoeira como de la vida, es un mestre con el que me siento muy reflejado aun hoy en día.

Con el tiempo, vamos aprendendo que no tenemos solo un mestre, ¿no? La gente tiene varios mestres porque ninguno es perfecto y ninguno es completo.

Tienes, y tengo, un 80-70% de mi mestre pero siempre hay ese 30% en lo que no estás de acuerdo con él, esas cosas que no quieres para tí y que encontrarás en otro mestre.

Has viajado mucho por el mundo gracais a la capoeira. ¿Cómo ves las diferencias en Brasil o cuando has viajado fuera? ¿Hay algún país que te haya sorprendido más?

Depende de a qué te refieras exactamente.

Desde un punto de vista general la capoeira fuera de Brasil ha evolucionado mucho. Ya no podemos decir que está la capoeira de Brasil y la capoeira de fuera, ahora solo hay una capoeira. Ha evolucionado tanto que ha despertado a muchos capoeiristas brasileños.

Es una rivalidad sana que contribuye al crecimiento de ambas. Siempre digo que la única diferencia en la capoeira es con el capoeirista y sus sentimiento. El sentimiento viene de la precisión, de lo que necesitas en tu vida. Fuera de Brasil los alumnos no empiezan a entrenar por las mismas razones que allí. Pero con el tiempo todos encuentran el porqué, y el que sigue en la capoeira también encuentra ese sentimiento pero tarda un poquito más.

Un sitio que me conmueve es la India. Cada vez que voy, por el proyecto que tengo allí, veo ese brillo en la mirada, ese vacío necesitando ser llenado. Y esa satisfacción de ver una persona que les está enseñando algo a los chicos que, ya son buenos de capoeira, pero siguen teniendo ese brillo en los ojos.

La India es un lugar que me emociona mucho.

¿Podrías hablar un poco del proyecto que tienes en la India?

Es maravilloso. En verdad no me gusta mucho hablar de ellos. No soy mucho de redes sociales y no me gusta exponer demasiado mi vida o mi trabajo. Hoy en día las redes sociales impiden un poco justo lo que comentábamos antes, el sentimiento.

Yo sigo prefiriendo y creyendo en lo que estamos haciendo ahora, en el contacto. A mi me gusta mirarse a los ojos, lo necesito.

Es por eso que aun mantengo eso de no estar exponiendo mi trabajo, mi vida o la vida de mis alumnos en internet. Para quien quiera verlo mi casa siempre estará abierta en cualquier sitio en el que yo tenga un trabajo. Sobretodo en India pero también en Estados Unidos. Justo hoy hay un evento allí llamado «Tres Berimbaus» que también es un proyecto para niños con problemas, adolecentes en situaciones complicadas y que no tienen ningún apoyo del gobierno norteamericano. Aun y así es un trabajo que está creciendo, creciendo junto con el que tengo en la India.

Justo ayer hice un video y se lo envié.

¿Hay cosas de la India que han cambiado tu manera de hacer las cosas aquí?

No me han cambiado, solo han confirmado mi manera de ser.  

Vosotros ya hace tiempo que me conocéis, soy así, soy una persona abierta, carismática, me gusta todo el mundo y no me gustan los problemas. Y si hay problemas, me gusta resolverlos.

Lo que está pasando en India me ayuda a confirmar mi manera de ser. Refuerza mucho a mis alumnos.

¿Tienes una gran vocación musical, como explicarías el proceso de creación musical?

No sabría como explicarlo ya que cuando quiero crear una canción no lo consigo. Llega de repente, es increíble pero la mayoría de veces, en los momentos más difíciles, cuando hay un problema familiar, cuando tienes un desentendimiento con tus alumnos o con el grupo en general… es en ese momento en el que llega algo, ¿sabes? y cuando llega, llega la canción entera. No consigo explicarlo.

No sé si es talento, no sé si es un don… simplemente llega y tengo que cantarla. A veces la cancion se engancha, se contagia… otras veces se queda en el aire y necesita algo más de tiempo para fucionar. Pero no sé, es difícil de explicar. Ya intenté sentarme a escribir una canción pero no lo conseguí. Cada vez que lo intento, no sale.

¿La música llegó con la capoeira o ya era algo que te interesaba antes?

No tenía influencias anteriores, vino con la capoeira. Cuando empecé siempre me gustaba oir canciones y aprender nuevas canciones o cantar canciones que había oído. Y entonces hice una canción, me acuerdo que hubo una competición en Patos de Minas, una competición musical del grupo Afro. Participé y quedé en segundo lugar, eso hizo que mi interés por la música creciera.

La capoeira llegó primero, nunca tuve la intención de ser músico. Siempre quise ser un capoeirista, nadie es completo del todo pero intento saber y aprender un poco de todo.

En las danzas, en la enseñanza, en el aprendizaje, en la musicalidad, en los instrumentos, en la voz… un poco de todo.

¿Qué piensas de las competiciones de capoeira? ¿Crees que la capoeira se puede medir en puntos?

La vida en sí es una competición, siempre estamos compitiendo de alguna manera en el trabajo, para llegar antes de que salga el bus, o el tren, o el avión. Si te quedas atrás, pierdes. Es mejor intentar llegar el primero para no perder.

La vida es así. Entonces, ¿por qué no incluir la competición en la capoeira? Yo estuve en contra durante mucho tiempo pero he pensado mucho en eso, hasta participé y gané una competición de capoeira en Brasil. Sigo bastante las competiciones, están mejorando, aun falta algo pero no se qué es lo que falta.

Es como cocinar, si tienes hambre comes, a veces la comida no está buena pero puedes comértela porqué tienes hambre. Y es lo que le falta a los campeonatos, la salsa perfecta para que la competición perdure, para que se valorice más la capoeira.

¿Por qué Chicote?

Mira, con el tiempo aprendí a entender el porqué. Es mi manera de ser. Cuando doy una clase soy muy directo, no doy muchas vueltas, si está mal, está mal. Vamos a volver a intentarlo, voy a explicar como se hace, voy a intentar encontrar la manera de que lo entiendas bien.

Si quiero algo voy a centrarme en los detalles más pequeños para conseguirlo. Me pasa lo mismo con la música, cuando estoy aprendiendo una canción nueva la quiero aprender tal y como la canta la persona. Cuando la aprendo perfectamente es cuando empiezo a darle un toque para que quede tal y como la siento.

Siempre dándole mi toque para crecer.

Tienes una gran didáctica, ¿de dónde viene? ¿Viene de la capoeira o has buscado fuera de ella?

No, fue por la misma capoeira, viendo a gente como enseñaba y mirando. Creo que así no va a salir, vamos a probar de esta otra manera, buscando facilitar las cosas.

El profesor tiene que intentar la manera para que el alumno aprenda. Si quiero enseñar un movimiento, tengo que saber al menos tres o cuatro modos diferentes de enseñartelo porque todos somos diferentes. Todos somos diferentes pero el movimiento es el mismo. Todos podemos aprender el mismo movimiento y darle tu toque, porque tu cuerpo lo acepta de esa manera y el de otro de otra. Es el tiempo que llevo enseñando el que ha mejorado la didáctica.

¿Cuál es el consejo que le darías a un alumno que está empezando?

La gente que está empezando, dependiendo de la edad que tenga, pero si ya se empieza a una edad madura, tiene que ser curiosa. Pregunta, olvídate de la timidez porque esta es la que te hace aceptar cosas que no se deben aceptar.

Intenta entender, comprender y estudiar a la persona que te esté enseñando. Todo.

No cierres los ojos, abre los ojos, ábrelos bien y abre bien las orejas para no aceptar cosas que no tendrían que ser aceptadas. No estás en un mundo de esclavos, la esclavitud acabo así que no te comportes como tal. Ser alumno no quiere decir ser esclavo, ser alumno no quiere decir ser burro o ignorante.

Ser alumno es ser inteligente.

El alumno es el que paga, ¿no? Entonces, entre comillas, el alumno es el jefe. Así que pregunta, cuestiona, mira, observa y vuelve a preguntar.

Sé curioso.

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